Los albaricoques de Val Venosta crecen en las zonas de mayor altitud del valle, caracterizadas por un clima suave y seco. Los frutos se distinguen por su piel suave, su hueso duro y su aroma característico. Con su intenso aroma, son una especialidad de Val Venosta. Además, los albaricoques contienen de forma natural betacaroteno, un precursor de la vitamina A.