Stefan, pasaste de ser albañil a agricultor ecológico. ¿Cómo ocurrió eso?
Desde niño supe que quería dedicarme a la agricultura, por eso estudié en la Escuela Técnica de Agricultura y Silvicultura Fürstenburg en Burgusio. Luego hice un aprendizaje como albañil y trabajé diez años en la construcción. Pero la agricultura siempre me entusiasmó más que la obra. En 2025 tomé el relevo de la finca de mi padre Josef y desde entonces soy agricultor ecológico a tiempo completo, con el fuerte apoyo de mi padre. Además, en nuestra finca alquilamos dos apartamentos vacacionales que gestiona mi esposa Karin.
¿Ya cultivabais manzanas ecológicas desde hace tiempo?
Mi abuelo aún se dedicaba a la ganadería, y más tarde mi padre se especializó en la producción integrada de manzanas. Cuando tomé el relevo, decidí apostar por el cultivo ecológico. A pesar de estar bien preparado, la fase de conversión no fue fácil y sufrimos pérdidas económicas. Pero no me arrepiento de mi decisión y no quiero trabajar de otra forma que no sea ecológica.
¿Por qué elegiste el cultivo ecológico?
Un colega mío lleva más de veinte años cultivando manzanas de forma ecológica y me demostró que funciona. Así que decidí aplicar también este método en nuestros huertos, principalmente para proteger el medio ambiente y conservar el equilibrio de la naturaleza. Quiero dejar a mis dos hijos un suelo sano y darles la posibilidad de un futuro en la agricultura.
¿Cuáles son los principales desafíos?
El trabajo es exigente. Durante la floración, voy una o dos veces al día al huerto para controlar los árboles. Especialmente cuando aparecen plagas, es fundamental intervenir a tiempo con métodos suaves. En la agricultura ecológica hay que aceptar un cierto riesgo. Si la naturaleza no coopera como uno quisiera, hay que saber aceptarlo.
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